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LA CADENA DE CUSTODIA EN EL DELITO DE TRÁFICO DE DROGAS

LA CADENA DE CUSTODIA

 

En los delitos de tráfico de drogas, la cadena de custodia constituye el conjunto de actos que tienen el objetivo de recoger, trasladar, conservar y proteger los indicios o vestigios obtenidos en el curso de una investigación criminal. 

Estos actos, que forman la cadena de custodia, deben cumplir con una serie de requisitos con el fin de asegurar la autenticidad, inalterabilidad e indemnidad de las fuentes de prueba (los indicios recogidos). 

Esto es, porque desde que se lleva a cabo la incautación de algún alijo de droga, se debe asegurar que lo incautado llega indemne al acto del juicio oral como prueba válida. La alteración, contaminación, modificación de las cantidades, extravío del indicio, manipulación del envoltorio, etc. Supone el compromiso de la cadena de custodia y hace surgir la duda sobre la mismidad de la sustancia intervenida. 

 

 

La integridad de la cadena de custodia en el delito de tráfico de drogas implica y garantiza que desde que se incauta el alijo, hasta que llega a concretarse como prueba en el momento del juicio, ha permanecido inalterable para ser sometido a publicidad y contradicción de las partes. 

El alijo de sustancia prohibida, al tener que circular por diferentes lugares desde la aprehensión, se hace necesario tener la seguridad de que lo que se traslada es lo mismo en todo momento, desde que se interviene hasta que se estudia o analiza y en su caso se destruye

 


VALORACIÓN COMO PRUEBA EN EL JUICIO 

 

La regularidad de la cadena de custodia es un presupuesto en los delitos de tráfico de drogas para valorar aquello que se interviene. Precisamente, para asegurar que lo que se analiza es justamente lo ocupado y no ha sufrido ninguna alteración. 

La finalidad de la cadena de custodia es obtener una garantía de que lo analizado, de lo que se ha obtenido un resultado relevante para la causa, es lo mismo que se recogió en un principio como prueba. 

La policía, encargada mayormente de la cadena de custodia, intenta alcanzar siempre procedimientos de seguridad óptimos. El objetivo es que se puedan excluir dudas razonables sobre la identidad e integridad de las muestras que se envían a analizar. 

 

La jurisprudencia viene admitiendo que las declaraciones testificales son hábiles para acreditar el mantenimiento de la cadena de custodia, excluyendo dudas razonables acerca de la mismidad de la sustancia.

Tampoco se supedita la certeza de la cadena de custodia al cumplimiento de ordenes ministeriales y otras normas administrativas como son:

 

 

Estas Guías, pueden servir como estándar de referencia para los tribunales sobre lo que sería una «BUENA PRAXIS» en el proceso de incautación, custódia y análisis de sustancias prohibidas. Pero en modo alguno determina la validez o nulidad de los actos procesales de prueba. 

La prueba del recorrido de las piezas de convicción es algo fáctico que no queda subordinado al cumplimiento estricto de una norma reglamentaria. Obedecer estas normas, sirve para mejorar la ordenación de la actividad administrativa de preparación y remisión de muestras que van dirigidas al análisis en el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses. 

No obstante, la gestión de las muestras no puede quedar al arbitrio unilateral de cada unidad orgánica de la Policía. De ahí que estas normas si sirvan como referencia para tener en cuenta lo que se considera una buena actuación. 

Dicho de otro modo, las normas mencionadas no sirven como requisitos para declarar la nulidad de una prueba. 

*ejemplo de inicio de cadena de custodia de la Policía Nacional.-

 

 


CONSECUENCIAS DE LA RUPTURA DE LA CADENA DE CUSTODIA

 

En delitos de tráfico de drogas, la consecuencia directa de la ruptura o compromiso de la cadena de custodia no implica que automáticamente se anulen las pruebas toxicológicas y los análisis de las drogas intervenids s(o otras piezas de convicción intervenidas). 

La ruptura o compromiso de la cadena de custodia afecta negativamente a la fiabilidad y credibilidad de los posteriores análisis periciales, cuantitativos y cualitativos porque carecen de autonomía propia y no escapan al efecto contaminador de la posibilidad de que se haya alterado, adulterado, extraviado o modificado parte o toda la droga intervenida. 

Por ello, los cuerpos policiales levantan generalmente cuadrículas explicativas donde especifican: 

 

  • La localización de la sustancia
  • Los agentes que la manipulan
  • El destino de las mismas
  • Especificando días y horas

 

Todo ello, a efectos de que no se produzcan lagunas en la custodia de las muestras que deben ser analizadas. El objetivo de la policía es que el tribunal alcance la convicción de que no se ha producido ninguna alteración, para otorgar plena credibilidad al análisis posterior de la sustancia.

*ejemplo de inicio de cadena de custodia de Mossos d’Escuadra.- 

 

 

En caso de que se tenga sospechas de que la cadena de custodia se ha visto comprometida, y haya discrepancias entre las drogas intervenida y la muestra que se envía al laboratorio. O bien se haya extraviado temporalmente las muestras o la sustancia sobre la que se realiza el muestreo. Ahí existirá una duda razonable sobre la mismidad de lo que se incauta con respecto a lo que se analiza posteriormente. Esto podrá dar lugar a la NULIDAD DE LA PRUEBA PERICIAL TOXICOLÓGICA correspondiente por quebranto de la cadena de custodia. 

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